Barcelona: Descubren un retrato inédito de la madre de Joan Miró bajo uno de sus cuadros
joan miro

Un rostro largamente oculto ha resurgido en Barcelona. En la inauguración de la exposición "Bajo las capas de Miró: Una investigación científica", inaugurada este jueves en la Fundación Joan Miró, los comisarios revelaron un descubrimiento crucial: un retrato hasta entonces desconocido de la madre del pintor, Dolors Ferrà i Oromí, oculto bajo una de sus obras surrealistas de la década de 1920. Esta revelación, posible gracias a técnicas avanzadas de imagen, arroja nueva luz sobre los inicios artísticos de Miró y sus cambios estilísticos.

Un cuadro, dos épocas

La obra en cuestión, Pintura, un óleo sobre lienzo de pequeño formato pintado entre 1925 y 1927, pertenece al período en el que Joan Miró abrazó definitivamente la abstracción. Dominada por tonos azules, fue cedida en su momento a su amigo y mentor artístico, Joan Prats, antes de ingresar en la colección de la Fundación en 1975. Una radiografía realizada tres años después ya sugería la presencia de una imagen subyacente. Pero fue solo en 2024, gracias al uso combinado de rayos X, luz infrarroja y ultravioleta, e imágenes hiperespectrales, que los comisarios pudieron distinguir claramente un rostro femenino, pintado en estilo académico.

Intrigada por esta figura, la comisaria Elisabet Serrat continuó su investigación en los archivos y estudios del artista en las Islas Baleares. Allí descubrió un retrato casi idéntico, fechado en 1907, que permitió la identificación formal de la mujer retratada: la madre del pintor. Según los especialistas, este es uno de los pocos ejemplos conocidos de pintura figurativa creada por Miró en su juventud.

¿Ruptura artística o necesidad material?

Queda una pregunta esencial: ¿por qué Joan Miró cubrió este retrato de su madre? Existen dos hipótesis. La primera, pragmática, sugiere la necesidad de reutilizar un lienzo en una época de recursos limitados. Esta era una práctica común entre los artistas, sobre todo en épocas de transición.

Pero también cabe destacar otra interpretación más simbólica. En esta época, Miró experimentó una profunda transformación artística, alejándose del realismo y las convenciones burguesas para explorar formas más libres, abstractas y, a veces, radicales. Al pintar Pintura sobre el rostro de su madre, algunos ven un gesto de distanciamiento —incluso una ruptura— con su historia familiar, sus raíces sociales y el lenguaje pictórico académico en el que se formó.

Una exposición entre arte y ciencia

La exposición barcelonesa destaca esta doble historia de la obra mediante una presentación a la vez científica y poética. Además de la pintura «Pintura», los visitantes pueden descubrir imágenes reveladas mediante técnicas de imagen, dibujos preparatorios, notas manuscritas de Miró y una reconstrucción del proceso de análisis. El conjunto ofrece una fascinante mirada a las capas invisibles de una pintura, pero también a las luchas creativas de un artista en busca de la reinvención.

Este retrato redescubierto, casi borrado pero jamás olvidado, nos recuerda cómo la obra de Joan Miró está impregnada de tensiones entre herencia y emancipación. Y cómo, a veces, bajo la brillantez del surrealismo, se esconde un recuerdo íntimo.

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