Siguiendo el ejemplo de Grasset, 300 autores abogan por una cláusula de conciencia.
Siguiendo el ejemplo de Grasset, 300 autores abogan por una cláusula de conciencia.

El caso Olivier Nora sigue sacudiendo el mundo editorial francés. Tras la destitución del director de Grasset y la decisión de 170 escritores de no publicar más libros con la editorial, más de 300 autores y profesionales del sector reclaman la creación de una cláusula de libertad de expresión. Su objetivo: permitir que tanto autores como empleados del sector editorial puedan evitar seguir vinculados a una empresa cuya orientación editorial o ideológica ha cambiado radicalmente.

Una demanda surgida a raíz del terremoto de Grasset.

En un artículo de opinión publicado por La Tribune Dimanche, los firmantes argumentan que la salida de Olivier Nora revela una laguna legal. Escriben: «Es hora de poner un límite. Este límite tiene un nombre: la cláusula de conciencia». Según ellos, la legislación actual no protege ni a los autores ni a los empleados cuando una empresa cambia de rumbo o estrategia, aunque estos cambios puedan suponer una profunda ruptura con sus convicciones profesionales.

El texto subraya que el problema va más allá del caso Grasset. Los firmantes creen que el grupo al que pertenecen Hachette y Grasset constituye ahora una sola entidad cuya dirección está claramente definida en el debate público; sin embargo, esta evolución no se ha reflejado en la legislación laboral ni en los contratos editoriales. Describen una disyuntiva crucial: marcharse, a costa de años de estabilidad y derechos acumulados, o permanecer, a riesgo de aceptar lo que denominan una «disonancia moral».

Una demanda que está ganando terreno en la política.

Esta demanda da continuidad a la movilización iniciada unos días antes, cuando 170 autores anunciaron que se negarían a enviar nuevos manuscritos a Grasset, denunciando en una carta abierta «un ataque inaceptable a la independencia editorial». La protesta ya no se limita a la propia editorial: ahora plantea la cuestión de un marco legal para todo el sector editorial.

El tema también está empezando a entrar en el debate político. Según AFP, la senadora socialista Sylvie Robert ha defendido una cláusula de conciencia aplicable a los autores en caso de un cambio radical en la política editorial. También según AFP, el diputado de Horizontes, Jérémie Patrier-Leitus, afirma que está trabajando en un proyecto de ley que impondría una cláusula "intuitu personae" en los contratos de publicación, lo que permitiría a un autor rescindir más fácilmente su acuerdo si su socio editorial desaparece. Cuando se le preguntó sobre esta propuesta, Emmanuel Macron Según la AFP, simplemente afirmó que era "una cuestión que surgirá".

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