En primer lugar, las cifras ya están disponibles, y son un poco dolorosas: se detectaron entre un 15 % y un 16 % de anomalías en 231 estaciones de servicio ya inspeccionadas, según Maud Bregeon, en declaraciones a France 2 el martes 10 de marzo. El gobierno ha puesto en marcha un plan excepcional de 500 inspecciones, liderado por la DGCCRF, la agencia francesa de protección del consumidor, para combatir los aumentos excesivos de precios y, en general, cualquier irregularidad. Algunas estaciones ya han sido multadas, confirmó el Ministro Delegado de Energía, con la clara intención de enviar un mensaje: en el surtidor, el Estado vigila, y vigila de cerca.
Control de bombas: hora de hacer balance
Pero cuidado con las batallas de porcentajes, porque la comunicación también depende de los detalles más pequeños. En TF1, el ministro de Comercio, Serge Papin, mencionó una tasa del 6% de informes oficiales, y por lo tanto de sanciones, para estas mismas 231 inspecciones. Dos interpretaciones, una secuencia: por un lado, "anomalías" (que pueden abarcar problemas simples de visualización o información al consumidor), y por otro, infracciones lo suficientemente graves como para justificar una multa. Para el lector, el matiz importa: no toda infracción constituye fraude, pero en una época donde cada céntimo pesa sobre el poder adquisitivo, la más mínima etiqueta errónea se vuelve políticamente explosiva.
A continuación, el gobierno pretende establecer una forma de disuasión pública permanente, casi como una luz azul intermitente al costado de la carretera. Maud Bregeon también anunció una reunión del G7 de Energía para el martes por la tarde, una señal de que el problema se extiende mucho más allá de nuestras gasolineras suburbanas: el precio en el surtidor es la suma de un mercado global, impuestos nacionales y un sistema de distribución bajo un riguroso escrutinio. Lo cierto es que estas contundentes operaciones plantean una pregunta simple, casi doméstica: ¿será suficiente la presión de estos controles para calmar la desconfianza de los conductores cuando los precios vuelvan a subir?