La apuesta de Pierre Salvadori no dejó a nadie indiferente en la Croisette. Presentada como la película de apertura del 79º Festival de Cine de Cannes, La Venus eléctrica Desde su estreno, ha provocado una marcada división entre la crítica, que ha oscilado entre el entusiasmo desbordante y el rechazo absoluto.
Con un reparto de prestigio que incluye a Pio Marmaï, Anaïs Demoustier, Gilles Lellouche y Vimala Pons, el largometraje sumerge a los espectadores en el París de los locos años veinte, en medio de un falso espiritualismo, melancolía romántica y manipulaciones artísticas.
Una trama que involucra ilusiones y fantasmas.
En este drama con tintes de comedia romántica, Suzanne, una joven sin recursos interpretada por Anaïs Demoustier, sobrevive gracias a un espectáculo ambulante llamado "Venus Electrificata", donde simula poderes eléctricos bajo una carpa parisina. Su destino da un giro dramático cuando acepta hacerse pasar por médium para Antoine, un pintor afligido interpretado por Pio Marmaï, incapaz de superar la muerte de su esposa, Irène.
Detrás de este engaño orquestado por un cínico marchante de arte interpretado por Gilles Lellouche, la película va desvelando gradualmente una historia más compleja de lo que parece, donde los límites entre la mentira, la creación y el consuelo se vuelven cada vez más difusos.
Parte de la prensa francesa se ha dejado convencer.
En Francia, varios críticos elogiaron la sutileza del guion y la puesta en escena del director. Obs. Le Nouvel Evoca un auténtico "mecanismo de relojería de guion", admirando la forma en que la narración cambia constantemente de punto de vista. Libération Él, por su parte, lo considera una brillante reflexión sobre el cine y el poder de la ficción.
La actuación de Anaïs Demoustier también fue elogiada unánimemente. Muchos destacaron la fragilidad que aportó a su personaje, la falsa adivina, mientras que Pio Marmaï impresionó en el papel del pintor devastado por el dolor.
La película también cautiva por su atmósfera visual y su mezcla de burlesque y tristeza. Diversos medios franceses destacan la singular habilidad de Pierre Salvadori para combinar ligereza, emoción y desilusión social.
Una acogida mucho más fría a nivel internacional.
Pero fuera de Francia, la recepción es considerablemente más dura. El diario británico The Guardian Califica la película de "insípida" y critica su historia por falta de energía. The Hollywood Reporter Considera que la inauguración del festival carece de impacto y que esta obra es demasiado artificial.
Aún más virulento, Variedad califica La Venus eléctrica La calificó como "la peor película de apertura de festival en diez años", denunciando un proyecto pretencioso y laborioso a pesar de su cuidada estética.
Algunos críticos internacionales señalan específicamente el ritmo de la película, los numerosos flashbacks que rodean al personaje de Irene y un elemento fantástico que consideran forzado.
Una película que abraza su artificio.
A pesar de estas reacciones encontradas, muchos coinciden en un punto: Pierre Salvadori ha creado una de sus películas más ambiciosas visualmente. La recreación del París de los años 1920, el juego de apariencias, la atmósfera de un cabaret espiritista y los diálogos cuidadosamente elaborados le otorgan a la película una identidad muy distintiva.
Con La Venus eléctricaEl director francés presenta una obra deliberadamente teatral y romántica, donde las ilusiones sirven tanto para engañar como para sobrevivir. Queda por ver si este enfoque atípico resonará en el público mucho después del frenesí de Cannes.
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1 comentario
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La primera parte te deja preguntándote hacia dónde va la cosa... Luego mejora un poco, con una mezcla de fantasía y un toque disparatado. En mi humilde opinión, es una película pasable, pero perdí el tiempo viéndola.