Casi dos décadas después del triunfo de Slumdog Millionaire, Danny Boyle reflexiona sobre cómo se concibió la película y qué representaría hoy. En un contexto donde los debates sobre la apropiación cultural se han vuelto centrales en la industria cinematográfica, el director británico admite que un proyecto así probablemente no se habría realizado en las mismas circunstancias.
Una película aplaudida en su estreno pero ahora controvertida
Ganadora de ocho premios Óscar en 2009, incluyendo Mejor Película y Mejor Director, Slumdog Millionaire narra la historia de un joven huérfano de los barrios marginales de Bombay que aspira a ganar la versión india de ¿Quién quiere ser millonario? En su momento, la película fue elogiada por su energía, su ingeniosa narrativa y su mensaje de esperanza. Sin embargo, también recibió críticas, sobre todo en India, donde algunos observadores denunciaron su representación de los barrios marginales como una representación miserable y la apropiación de narrativas locales desde una perspectiva occidental.
Entrevistado por The Guardian en junio de 2025, con motivo del estreno de su nuevo largometraje, 28 Years Later, Danny Boyle reflexionó sobre esta icónica película. Admitió que aún se sentía orgulloso de ella, pero reconoció que el contexto actual habría dificultado mucho más su producción: «Hoy en día no haríamos una película así. Y es normal», declaró. Explicó que, en aquel momento, intentó integrarse en la cultura local trabajando con una mayoría de técnicos y actores indios y filmando en exteriores, pero admitió: «Sigues siendo un forastero. Siempre es un método imperfecto».
Un cambio de era abrazado por el cineasta
Para Boyle, los tiempos han cambiado, y eso es bueno. Cree que si Slumdog Millionaire se hiciera hoy, debería estar dirigida por un cineasta local. "Incluso si me involucrara en un proyecto así hoy, buscaría a un joven director indio", declaró a The Guardian. Según él, una película como Slumdog Millionaire se percibiría hoy como apropiación cultural, aunque este concepto no fuera tan debatido en el momento de su estreno.
Sin renegar de su trabajo, Danny Boyle parece querer aprender de lo que representa filmar en una cultura que no es la suya. Enfatiza que «en ciertas épocas, este tipo de enfoque puede ser aceptable, pero en otras, no». Y añade: «Estoy orgulloso de la película, pero hoy en día ni siquiera conseguiría financiación».
Este cuestionamiento surge en un momento en que la industria cinematográfica se encuentra en una profunda introspección sobre la representación, las dinámicas de poder y el lugar que se otorga a las voces locales en la producción narrativa. Para Danny Boyle, esta lucidez no debería borrar la historia de Slumdog Millionaire, pero sí nos obliga a confrontar las condiciones bajo las cuales ciertas obras se forman y a reexaminar los equilibrios de poder que reflejan.