“Los que importan”: Sandrine Kiberlain y Pierre Lottin en el seno de una familia adinerada.
“Los que importan”: Sandrine Kiberlain y Pierre Lottin en el seno de una familia adinerada.

Con *Those Who Count*, que se estrena en cines el 25 de marzo, Jean-Baptiste Leonetti nos ofrece una tragicomedia que transita por la delgada línea que separa la precariedad de la fragilidad: retrata la precariedad sin caer en el sentimentalismo excesivo, y filma la fragilidad sin despojar a los personajes de su espontaneidad ni de su orgullo. Protagonizada por la magnífica pareja formada por Sandrine Kiberlain y Pierre Lottin, la película narra menos una historia de amor que una lenta reconciliación entre dos almas heridas, y cómo una familia fracturada puede unirse donde menos se espera.

Una madre de pie, un hombre de pie atrás

Rose cría sola a sus tres hijos en un antiguo hotel en ruinas, dependiendo constantemente de su ingenio y su voluntad de sobrevivir. Se niega a que la pobreza la defina y mantiene, incluso en la adversidad, un espíritu desafiante. Jean, en cambio, vive aislado, retraído en sí mismo, como si hubiera optado por reducir su presencia en el mundo al mínimo indispensable. Su encuentro, inicialmente fortuito, va difuminando gradualmente los límites entre ellos.

Lo que la película logra desde el principio es dotar a Rose de una presencia impredecible, casi explosiva. Sandrine Kiberlain le confiere una libertad de expresión, una ironía y una audacia que impiden que el personaje se convierta en un mero símbolo de valentía maternal. Frente a ella, Pierre Lottin interpreta a un hombre más enigmático y discreto, pero profundamente conmovedor por su manera de mantenerse al margen. Su relación funciona a través del contraste: ella se desborda, él se contiene; ella inventa, él observa; ella lidera, él, en última instancia, la sigue.

Una película humana, sin miserabilismo.

Jean-Baptiste Leonetti filma a esta pequeña familia sin recurrir a diálogos forzados. Los niños no son meras siluetas que rodean a los adultos: cada uno existe a su manera, asimilando la situación, oscilando entre la preocupación, la ira o la adaptación silenciosa. La película se toma así el tiempo para mostrar cómo se mantiene un equilibrio precario, aunque frágil, gracias a gestos cotidianos, pequeñas estrategias y las palabras pronunciadas para evitar sucumbir a la desesperación.

«Those Who Matter» destaca también por su negativa a idealizar o condenar. La película muestra una ternura genuina hacia sus personajes, pero sin caer en la indulgencia. La dignidad de Rose no es un mero eslogan, y la reserva de Jean no se romantiza en exceso. De esta sobriedad surge el punto fuerte del filme: la idea de que los lazos esenciales no siempre se forjan dentro de marcos predeterminados, sino en los márgenes, a través de encuentros fortuitos y vulnerabilidades compartidas. Una película de apariencia modesta, pero impregnada de un auténtico sentido de la humanidad.

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