Toyota volvió a la victoria en las 24 Horas de Le Mans el domingo. El GR010 Hybrid n.° 7, pilotado por Mike Conway, Kamui Kobayashi y Nyck de Vries, triunfó tras una larga y reñida carrera, por delante del BMW n.° 20 de Robin Frijns, René Rast y Sheldon van der Linde, y luego del otro Toyota, el n.° 8 de Sébastien Buemi, Brendon Hartley y Ryō Hirakawa. Los tres coches terminaron separados por tan solo veinte segundos. Esta victoria marca el regreso de Toyota a la élite del automovilismo tras tres años de dominio de Ferrari. El fabricante japonés no había ganado en Le Mans desde 2022. Sin embargo, se quedaron a las puertas de repetir la victoria, que Toyota ya había conseguido en 2018, 2019, 2021 y 2022.
Toyota construyó su victoria desde la última posición de la parrilla.
La victoria no fue inmediata. Los Toyota número 7 y 8 habían partido desde las posiciones 14 y 15, respectivamente. Desde el principio, el equipo japonés optó por una estrategia alternativa, realizando su primera parada en boxes a los treinta minutos. Esta decisión permitió que ambos coches ascendieran posiciones gradualmente gracias a tandas largas y consistentes, mejor ejecutadas que las de sus rivales. El número 7 finalmente tomó la delantera en la fase decisiva. Sin un dominio absoluto, pero con una ejecución impecable, Toyota recuperó el control de una carrera que inicialmente parecía destinada a otros fabricantes.
Cadillac creía haber ganado, pero Bourdais volvió a sufrir una gran derrota.
Cadillac estuvo en la lucha por la victoria durante un buen rato. Los coches número 12 y 38 lideraron la batalla durante toda la noche, mientras la carrera se estrechaba entre Toyota, BMW y Cadillac. Para Sébastien Bourdais, al volante del Cadillac número 38, la esperanza se desvaneció una vez más. El piloto de Le Mans y sus compañeros luchaban por la victoria cuando un fallo en la dirección asistida arruinó su carrera. El coche pasó varios minutos en el garaje, luego intentó varias arrancadas antes de detenerse finalmente tres horas después. Otra amarga decepción para Bourdais, que vio esfumarse otra gran oportunidad de ganar en Le Mans por problemas mecánicos.
BMW limita los daños, Ferrari pierde su corona.
BMW había conseguido la pole position con el coche número 15, pero este perdió ritmo rápidamente y quedó fuera de la lucha por la victoria. El número 20 salvó el fin de semana del fabricante alemán al terminar segundo, lo suficientemente cerca como para impedir que Toyota lograra un doblete. Ferrari, por su parte, no representó la misma amenaza que en ediciones anteriores. La marca italiana había ganado tres carreras consecutivas, pero ninguno de sus coches pudo disputar la victoria hasta el final. La era Ferrari ha llegado a su fin, al menos en esta edición. Toyota ha regresado a Le Mans con un enfoque metódico: estrategia, consistencia y fiabilidad mecánica.