Los parlamentarios suspendieron sus labores el viernes debido al receso parlamentario relacionado con las elecciones municipales, sin haber concluido el examen del proyecto de ley contra el fraude. La votación formal del texto completo sigue prevista para el 31 de marzo, pero su inclusión en el orden del día debe confirmarse para que se reanuden los debates.
Antes de la suspensión, la Asamblea adoptó una medida que prevé la suspensión cautelar de las prestaciones por desempleo en caso de sospecha de fraude. El artículo fue aprobado por 30 votos a favor y 19 en contra, con el apoyo del grupo de Macron, la derecha y la extrema derecha, mientras que la izquierda votó en contra.
Suspensión de prestaciones y debates sobre datos
El gobierno aboga por un procedimiento estructurado, con vías de recurso y un plazo de tres meses. Insiste en la necesidad de evitar el pago de prestaciones que serían difíciles de recuperar en caso de fraude comprobado, en particular por trabajo no declarado o falsificación de documentos. También se apoyaron las enmiendas destinadas a garantizar un importe mínimo para asegurar una prestación de subsistencia durante el período de suspensión.
La izquierda denunció la medida como desproporcionada y demasiado centrada en el fraude a la seguridad social, en detrimento del fraude fiscal. La legislación también incluye la ampliación de las herramientas de cobro de deudas disponibles para France Travail (la agencia de empleo francesa) y el fortalecimiento del intercambio de información entre departamentos gubernamentales. Estas disposiciones han suscitado críticas, en particular tras la revelación de un ciberataque que expuso los datos de casi 15 millones de personas del sector sanitario.
Según el Gobierno, las medidas en su conjunto podrían recuperar entre 1.000 y 2.000 millones de euros a corto plazo, y hasta 3.000 millones a medio plazo.