Los parlamentarios volverán a examinar el proyecto de ley que crea el "derecho a la muerte asistida" el lunes por la noche, con una votación formal prevista para el 24 de febrero. El proyecto de ley, patrocinado por el diputado del MoDem Olivier Falorni, regresa a la Asamblea Nacional para su segunda lectura tras ser rechazado por el Senado, y podría avanzar antes del verano.
Aprobada en primera lectura en el Palacio de Borbón por 305 votos a favor y 199 en contra, la reforma pretende autorizar, en condiciones estrictas, a un paciente a administrarse él mismo una sustancia letal o, si es físicamente incapaz de hacerlo, a que se la administre un médico o un enfermero. Emmanuel Macron hizo de la ley del final de la vida una de sus prioridades para 2026, pero la apretada agenda parlamentaria y las reticencias del Senado podrían complicar una rápida adopción.
Criterios que aún son controvertidos
Los partidarios del proyecto de ley enfatizan un enfoque equilibrado basado en varios criterios de acceso, mientras que los detractores denuncian la ley como demasiado permisiva. Los políticos de derecha argumentan que los criterios podrían incluir a pacientes sin enfermedades terminales, que la carga de control recaería excesivamente sobre el médico tratante y que los períodos de espera previstos serían más cortos que en otros países que han legislado sobre este tema.
Paralelamente, se debate un segundo proyecto de ley sobre cuidados paliativos. Si bien cuenta con mayor consenso, podría reavivar las tensiones en torno a la cuestión del "derecho exigible" a los cuidados paliativos, aprobado en primera lectura pero posteriormente desestimado por el Senado. A falta de acuerdo entre ambas cámaras, el gobierno, si desea su aprobación definitiva, deberá ceder la última palabra a la Asamblea Nacional al final de un proceso legislativo aún incierto.