Japón considera "inaceptable" la prohibición china de exportar productos de doble uso, en medio de inminentes restricciones a las tierras raras.
Japón considera "inaceptable" la prohibición china de exportar productos de doble uso, en medio de inminentes restricciones a las tierras raras.

Japón condenó enérgicamente la prohibición china de las exportaciones de productos de doble uso destinados a aplicaciones militares japonesas, calificando la decisión de "absolutamente inaceptable". Esta medida se produce en un contexto de rápido deterioro de las relaciones entre las dos mayores economías asiáticas, avivado por las tensiones diplomáticas sobre Taiwán.

Estos bienes de doble uso incluyen productos, software y tecnologías que pueden utilizarse tanto para fines civiles como militares, incluyendo ciertos minerales críticos utilizados en la fabricación de drones y semiconductores. Tokio considera que la decisión de Pekín, anunciada esta semana, se desvía significativamente de la práctica internacional y se dirige específicamente a Japón.

La disputa se originó a partir de una declaración del primer ministro japonés. Sanae TakaichiQuienes afirmaron que un posible ataque chino a Taiwán podría representar una amenaza existencial para Japón. China, que considera a Taiwán parte integral de su territorio, exigió la retractación de estas declaraciones, sin éxito, antes de anunciar una serie de contramedidas.

Además de la prohibición actual, Pekín estaría considerando endurecer las restricciones a las exportaciones de tierras raras a Japón, según medios estatales chinos. Esta medida supondría un grave riesgo para la economía japonesa, en particular para la industria automotriz y los sectores de alta tecnología, que dependen en gran medida de estos materiales esenciales.

A pesar de los esfuerzos de la última década por diversificar sus suministros, Japón aún importa aproximadamente el 60% de sus tierras raras de China. En el caso de ciertas tierras raras pesadas, utilizadas especialmente en imanes para motores de vehículos eléctricos e híbridos, esta dependencia es casi total, según analistas del sector.

Los mercados financieros japoneses reaccionaron con nerviosismo al anuncio de las restricciones, y varias importantes empresas industriales registraron caídas significativas. Los economistas creen que una limitación prolongada de las exportaciones chinas de tierras raras podría costar a las empresas japonesas cientos de miles de millones de yenes y lastrar considerablemente el crecimiento a largo plazo.

Ante esta escalada, Tokio ha insinuado que podría considerar medidas de represalia si las restricciones chinas se extendieran a empresas civiles. Pekín, por su parte, sostiene que sus decisiones buscan defender su soberanía e intereses estratégicos, lo que sugiere una disputa a largo plazo entre ambos países.

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