Una nueva hipótesis ha reavivado el misterio que rodea a Miguel Ángel. Según la investigadora italiana Valentina Salerno, el maestro renacentista podría haber ocultado algunas de sus obras en una habitación secreta de Roma para preservarlas. Esta teoría se basa en archivos inéditos descubiertos tras diez años de investigación en toda Europa, desde el Vaticano hasta varias ciudades, incluyendo París, según AFP.
El investigador afirma que estos documentos sugieren la existencia de un plan organizado por el propio artista para proteger parte de su producción, contradiciendo en parte la narrativa tradicional según la cual destruyó varias de sus obras antes de su muerte en 1564, según escribió el historiador del arte Giorgio Vasari, contemporáneo y biógrafo del escultor.
Un escondite secreto custodiado por sus estudiantes.
Entre los archivos desenterrados, un documento menciona una habitación cerrada donde supuestamente se ocultaban obras de arte bajo la atenta mirada de los alumnos de Miguel Ángel. «Las obras de arte están ocultas en esta habitación, tan bien cerradas que se necesitan múltiples llaves para garantizar que nadie pueda acceder a ellas sin permiso de otros», explicó Valentina Salerno a AFP en una rueda de prensa en Roma.
Según la investigadora, este proyecto pretendía evitar que las obras cayeran en manos de su sobrino Leonardo Buonarroti, a quien el artista detestaba. Lo describe como un plan casi "maníaco" para transmitir su legado artístico a sus descendientes menos afortunados y a las generaciones futuras, según AFP. Se cree que los discípulos involucrados en esta operación participaron posteriormente en la fundación de la Accademia di San Luca en el siglo XVI, una institución artística que aún existe.
Una hipótesis fascinante pero aún debatida
Valentina Salerno cree que este tesoro podría estar, o haber estado, en la Basílica de San Pietro in Vincoli de Roma, donde se encuentra la famosa tumba del papa Julio II, esculpida por Miguel Ángel, según AFP y Le Figaro. Durante su investigación, también afirma haber descubierto documentos que le permiten atribuir al artista un busto de Cristo Salvador, conservado en la Basílica de Santa Inés, que anteriormente se consideraba de un autor desconocido.
Sin embargo, esta espectacular teoría aún no ha recibido validación científica formal. Algunos especialistas se muestran cautelosos, a pesar de que varios elementos históricos alimentan la especulación, en particular la bien documentada desconfianza de Miguel Ángel hacia su sobrino y ciertas anomalías observadas en el inventario de sus posesiones tras su muerte, según AFP. A pesar de estas incertidumbres, el descubrimiento reaviva el misterio que rodea a uno de los más grandes artistas del Renacimiento.