Los sectores avícola, ovoproductor, foie gras, porcino y cunícola presentaron un plan conjunto en el Salón Internacional de Agricultura de París, con horizonte 2035, para fortalecer la soberanía alimentaria francesa en el sector de la carne blanca. Este manifiesto, titulado "Reconquista y Mantenimiento", incluye 15 medidas y prevé al menos 9,5 millones de euros en inversiones financiadas por los propios profesionales.
Los representantes del sector agrícola insisten: no piden subsidios directos, sino una simplificación de las normas. Según ellos, las inversiones necesarias serán financiadas por los agricultores mediante préstamos. Su objetivo es aumentar la producción nacional para acercarla a los niveles de consumo, ya que algunos sectores, en particular los huevos y las aves de corral, tienen dificultades para satisfacer la demanda interna, tras haberse visto debilitados en los últimos años por los brotes de gripe aviar.
El plan exige un esfuerzo masivo en la construcción y renovación de granjas. El sector avícola estima que necesita 220 nuevos gallineros estándar al año, así como 60 naves Label Rouge, lo que suma un total de casi 2.800 nuevos gallineros para 2035, lo que representa una inversión de 2.800 millones de euros. Los productores de huevos prevén construir 575 nuevos gallineros durante el mismo período, por un importe de 1.100 millones de euros.
Los profesionales piden un régimen ambiental específico
En el sector porcino, se prevé la construcción de 100 granjas nuevas o adquiridas cada año, lo que representa una inversión acumulada de 5000 millones de euros. La industria cunícola prevé 300 nuevas instalaciones para 2035, lo que representa una inversión de 300 millones de euros, mientras que el sector del foie gras prevé 55 nuevas unidades de producción y unas 100 adquisiciones anuales.
Los profesionales del sector exigen un sistema de permisos ambientales específico para la ganadería, independiente del de las instalaciones industriales, así como la exclusión de la carne blanca de la directiva europea sobre emisiones industriales. Estas propuestas suscitan preocupación entre las organizaciones ambientalistas, que temen un aumento de la ganadería intensiva.
Este plan se produce en medio de una disminución del superávit comercial alimentario de Francia, que se ha reducido a 200 millones de euros para 2025, un nivel históricamente bajo. Los actores del sector también abogan por el etiquetado obligatorio del origen de la carne, incluso en restaurantes, para apoyar la producción nacional frente a la competencia internacional.