Fertilizantes: Los ministros de agricultura del G7 se reúnen en París para abordar el riesgo de escasez mundial.
Fertilizantes: Los ministros de agricultura del G7 se reúnen en París para abordar el riesgo de escasez mundial.

Reunidos ayer en París bajo la presidencia francesa, los ministros de agricultura del G7 centraron sus deliberaciones en un tema que se ha vuelto estratégico para la agricultura mundial: la seguridad del suministro de fertilizantes. Esta reunión se celebra en medio de importantes tensiones en los mercados de fertilizantes, provocadas por el conflicto en Oriente Medio y las interrupciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio mundial de fertilizantes.

Si bien no se anunciaron medidas concretas al concluir la reunión, los participantes expresaron su compromiso de fortalecer la cooperación para prevenir una crisis que podría tener un impacto duradero en la producción agrícola mundial. Los ministros analizaron, en particular, las dificultades que enfrentan los agricultores debido al aumento vertiginoso de los costos de los fertilizantes y cómo garantizar las cadenas de suministro en los próximos meses.

Los precios han subido drásticamente desde el comienzo del conflicto.

Desde el estallido de la guerra en Irán a finales de febrero, los mercados de fertilizantes han experimentado una gran volatilidad. El casi cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 30% del comercio mundial de fertilizantes, ha perturbado gravemente el comercio internacional. Como consecuencia directa, los precios de los fertilizantes se han disparado cerca de un 50% de media, llegando en ocasiones al 70% en el caso de la urea, un fertilizante nitrogenado ampliamente utilizado en la agricultura a gran escala.

Si bien la mayoría de los productores ya habían asegurado sus compras para la temporada de 2026, las consecuencias podrían hacerse mucho más evidentes a partir del final del verano, cuando comience la adquisición de cereales de invierno como el trigo y la cebada. Los profesionales del sector temen que algunos agricultores reduzcan sus compras debido a los altos costos, lo que podría afectar las cosechas de 2027.

Reducir la dependencia de los fertilizantes importados

Durante las conversaciones, los miembros del G7 coincidieron en la necesidad de diversificar sus fuentes de suministro y reducir su dependencia de los fertilizantes derivados de combustibles fósiles. Se analizaron diversas estrategias, entre ellas, mejorar la eficiencia en el uso de fertilizantes, desarrollar soluciones innovadoras basadas en la investigación agronómica e incrementar el uso de fertilizantes orgánicos.

Para la Unión Europea, lo que está en juego es especialmente importante. El continente importa actualmente casi el 60 % de los fertilizantes que consume, lo que lo hace vulnerable a las perturbaciones geopolíticas y a las fluctuaciones de los mercados mundiales. De hecho, las autoridades francesas están trabajando en el desarrollo de un «Plan de Fertilizantes» destinado a fortalecer la autosuficiencia del país y apoyar a los agricultores en la adopción de prácticas menos dependientes de insumos químicos.

Un importante problema económico y alimentario.

Más allá del problema agrícola, los participantes destacaron las consecuencias económicas de una crisis prolongada de fertilizantes. Un aumento sostenido de los costos de producción podría debilitar a muchas explotaciones agrícolas, reducir la rentabilidad de los cultivos y, en última instancia, provocar un alza en los precios de los alimentos para los consumidores. Por ello, los ministros hicieron hincapié en la importancia de unos mercados transparentes y predecibles para prevenir prácticas especulativas que podrían agravar la situación.

Varias organizaciones internacionales participaron en los debates, entre ellas la Unión Europea, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Sistema de Información del Mercado Agrícola (AMIS). Su participación subraya la naturaleza global de un problema que trasciende con creces las fronteras de los países del G7.

Un desafío ambiental también

Los debates también se centraron en el impacto ambiental de la producción y el uso de fertilizantes. Según diversos estudios, los fertilizantes son responsables de aproximadamente el 5 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, un nivel comparable al del transporte aéreo. Una parte significativa de estas emisiones proviene directamente de su aplicación en los campos, mientras que el resto se genera durante su fabricación.

Ante esta situación, los países del G7 desean fomentar el desarrollo de prácticas agrícolas más sostenibles y acelerar la investigación de soluciones alternativas. Las conclusiones de esta reunión deberían servir de base para los debates de la próxima cumbre de jefes de Estado del G7, que se celebrará la semana que viene en Évian, donde se prevé que la soberanía alimentaria sea uno de los temas principales a tratar.

Compartir

Communauté

comentarios

Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.

Sé el primero en comentar este artículo.

Responda a este artículo

Los comentarios son moderados. Se bloquean los mensajes promocionales, los correos electrónicos automatizados y los enlaces abusivos.

Tu primer comentario, o cualquier mensaje que contenga un enlace, puede quedar pendiente de aprobación.