El lunes 8 de junio, un terremoto de magnitud 6,1 sacudió la costa oeste de Cuba, obligando a los habitantes de La Habana a evacuar sus hogares. El epicentro se localizó a 104 kilómetros (62 millas) de la ciudad de Mantua, en el oeste de la isla. Periodistas en la capital reportaron temblores que duraron aproximadamente 20 segundos, lo que llevó a la población a refugiarse en las calles como medida de precaución.
Los temblores se sintieron incluso en Florida.
La intensidad del terremoto se extendió más allá de las fronteras de Cuba. Según testigos presenciales, los temblores se sintieron incluso en Florida. Este sismo ocurrió durante un período marcado por una serie de desastres naturales que afectaron a diversas regiones del mundo, desde olas de calor e incendios forestales hasta fenómenos meteorológicos extremos.
Las autoridades cubanas aún no han reportado víctimas ni daños materiales significativos. La zona afectada se ubica sobre una falla sísmica activa, lo que explica la recurrencia de este tipo de eventos en esta parte del Caribe. Los habitantes de La Habana regresaron gradualmente a sus hogares una vez que cesaron los temblores principales.
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